la ventana del tren:
el tiempo es mi izquierda
rodando hacia atrás, doblándome
escucho frío que cruje mis orejas
no estoy triste estoy triste
tengo frío no estoy triste
estoy triste y escucho
el frío en mis orejas, el tiempo
rodando hacia atrás
las cosas acercándose
un árbol sin lágrimas verdes
deforme y naranja una mano sin piel
sí
estoy triste
y otras cosas menos ciertas
menos hermosas
todo es menos que casi todo
las cosas acercándose tan rápido
cámara lenta acelerada enferma
sólo porque alguien se quiere terminar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
oiga, lo disfruto tanto a usté, leyéndolo y escuchándolo.
ResponderEliminarGran es.
Mi beso.
Es curioso como el viaje en ese tren,por diversos motivos, termina casi simpre siendo melancólico. Tal vez sea por la historia que carga de las personas que viajan, tal vez sea el paisaje, que como vos decís, se repite hacia atrás una y otra vez, como un eterno devenir que se aleja. En lo que a mí respecta, es un espacio tiempo detenido, intermedio, entre lo que fui y lo que soy. Un agujero en el tiempo de 50 minutos, a veces 45. Cómo no caer en la melancolía.
ResponderEliminarAbrazo
Siempre dando en el clavo con sus letras, don. Felicítolo.
ResponderEliminar