8 de junio de 2009
Estación
La estación de servicio en su punto
de hervor. Los taxistas burbujean
bajo una luz fantasmal y maldicen al referí.
Vendido hijo de puta.
Es cierto, afuera el mundo podría no existir.
Pero las calles extienden su lamido seco
bordeando el abismo.
Entretiempo: alguien abre la puerta y sale
con un café en la mano. Al escuchar a Bob Marley
emergiendo de uno de los taxis esboza un pasito
mientras sopla la superficie del vaso
y se cree, por un instante, en la gran fiesta.
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Interesante prosa con un suspiro de la cotianeidad citadina. Saludos.
ResponderEliminarJorge Arié
ADMIRABLE LO SENCILLO QUE ES PARA VOS ESCRIBIR DE ESTA MANERA.
ResponderEliminarLeandroide: decime vos. Que un día vas a dejar de escribir así, tan genial y te vas a convertir en maestro verdulero. Decime que hay un 99 porciento de probabilidades de que eso suceda, y que el uno por ciento restante es absolutamente improbable. Yo estoy pensando seriamente, te digo, en no comentarle más a esta "Ufa". Digamos, pa qué? Ya tus poemas trascienden los poemas de los poemas, y esos poemas también trascienden otros poemas, que a su vez otros poemas trascienden y así. (Interror). Sucesivos. Yo soy una persona pobre. Adicta al café. Y al Sandy, de chocolate. Mi mayor problema es que cierta empresa dejó de fabricar el Sandy y ahora estoy sin postrecito. No tengo en qué ahogar mis penas.
ResponderEliminarY todavía me resta quejarme sobre el pianista, ah?
Será de dió.
Yo todavía no aprendí a separar la basura. Te felicito!!!
ResponderEliminarLeí un par de poemas, me gustaron mucho, aunque lamento no poder precisar cuánto significa mucho.
PD: "Es cierto, afuera el mundo podría no existir.
Pero las calles extienden su lamido seco
bordeando el abismo." ¿será, entonces, cuestión de elegir?